Abuso emocional, Educación, Juicios, Límites, Maternidad, Mentiras, Necesidades Infantiles, respeto, Uncategorized

Dirigido a Su Excelentísima Crianza Respetuosa

Si pudiera ser fiel a mi verdad te diría que me he cansado de crianzas estereotipadas.

De crianzas que no dejan lugar a la duda.

Crianzas que lo encubren todo

Con frases hechas para cualquier situación conflictiva.

Libros que te ofrecen un manual

Que ocupa el lugar de la autenticidad.
<<Cómo hacer para criar niños felices
Y respetados>>
Capítulos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7
Pasados los 8 años de mi hijo
El mayor
He llegado al punto de querer olvidarlo todo
Pienso en prender fuego
Volverme una encendida
Para que arda todo el conocimiento que pretende captar cualquier atisbo
Cubriendo cualquier falta

Con presencia.

AY, la presencia…

Como si lo de estar presente fuera la piedra filosofal

De la crianza para guerreras de la maternidad.

Como si el hecho de estar viva y a su lado,
o cerquita,
o disponible
No fuera nunca suficiente.
Y tuviera que apartar todo lo demás y dedicarne a mirarles continuamente y sin otra cosa en la cabeza que ellos.

Me siento enfadada en parte. Y quiero compartirlo con quien quiera leerlo.
Siento que siempre hay lugar para la validación,
El reflejo
La escucha
Y que todo eso está muy bien y es útil tenerlo en cuenta.

Pero se nos olvida que no se pueden contener las emociones en recetas de cómo proceder por pasos.

Y que copiando frases
O hechos
Pierdo en parte mi espontaneidad
Mi honestidad

Y que eso de
Ser “mejores madres y padres”

es una mentira como tantas.

Los padres que se cuestionan
Que dudan
Que se ponen en entredicho
Por lo que sus hijos les sacan a relucir
Es ya una señal de que se dejan empapar de la necesidad de sus hijos
Y que se esmeran en no dar todo por sentado.
Que sí,  que el abuso
El maltrato
No se pueden permitir.
Y que gritar
Humillar
Pegar
Castigar
A nuestros hijos.
Es maltrato
Y que no queremos para ellos
Lo que no queremos para nosotros.
Pero los conflictos provienen de dos seres humanos,
Encontrándose con sus diferentes necesidades
Y teniendo que negociar un punto
En el que los dos sientan atendida
La necesidad inicial.
Y no por contener toda la rabia
Que me genera que mi hijo haga esto o aquello
Y darle una respuesta dulcificada y deshonesta con lo que siento
-Pero que he aprendido a utilizar como muleta-
Va a “ser mejor” para él  como hijo

Y para mi como padre.

En todo caso,
El niño o niña va a quedarse con una lectura falsa y deshonesta con lo que su madre o
padre verdaderamente es.
Y no va a tener acceso a la persona en sí misma
Sino al rol que desempeña.

Además,
Es imposible tener una receta para los conflictos. Porque son tan amplios como amplia es la capacidad humana de crear.
Y las relaciones es un estar co-creando todo el tiempo.
La crianza
La deseducación
Es una cuestión personal de tomarse en serio el hecho de que estamos compartiendo nuestras vidas con unos seres que no nos pertenecen.
Con unos seres que son libres.
Y que no han venido a enseñarnos nada
Ni a llegar a ningún sitio que nosotros les tengamos predestinado.
No han venido a ser nuestros maestros.
Que nosotros aprendamos de ellos no quiere decir que estén aquí para enseñarnos nada.
Me parece tremenda responsabilidad para
Nuestros hijos
Que, simplemente, han venido a ser ellos mismos.
El respeto infinito hacia su ser
No se resume ni en un libro
De toda una vida
Porque las relaciones humanas y la capacidad para crearnos en ellas es infinita e inabarcable.
Mi hija, mediana, de casi 3 añitos,
Empuja a su hermano de 15 meses.
Yo me revuelvo entera.
Y no se trata de saber qué es exactamente lo que tengo que hacer.
(Aunque a veces quisiera saberlo)
Se trata de ahondar en lo que me pasa a mí
Cuando ella se manifiesta de esa forma
Que es incómoda para mí.
No se trata de que yo diga y haga
Exactamente lo justo
Para cubrir cualquier falta.
Se trata de apertura
Se trata de escucharme.
E interpretar aquello que sucede dentro de mí.
Se trata de que vaya encontrando la manera en la que me siento más  a gusto actuando o no

Cuando ella se manifiesta de ese modo.

Se trata de que actúe en consecuencia con lo que siento y con lo que me está pasando.

No de que me aprenda pasos para actuar de la mejor manera  que alguien creyó antes.

Y seguramente ni si quiera
Tengo por qué coartar
Ni corregir.
Ni preocuparme.
Porque, sé que dejará de hacerlo.
Y aprender técnicas
De resolución de conflictos
De comunicación asertiva
De educación emocional
No sirven de nada

Si no tomo conciencia de qué puntos de mi ser están siendo activados cuando mi hija empuja a su hermano.

Y qué me está queriendo decir mi reacción
Mi sensación
Mi historia.

Estoy, por supuesto, totalmente entregada a hacer del respeto una forma de relación Conmigo y con los demás.

El respeto a ellos es también
Respeto a nosotros mismos
Con lo que somos
Con nuestra Autenticidad

Estoy totalmente cansada y harta de ver cómo surgen nuevas estrategias a seguir con respecto a la maternidad y la crianza como si se tratara de tener la solución perfecta envasada y lista para consumir.
No quiero sentirme una mierda por no atender al papel de madre altamente capacitada para actuar en cualquier situación.
Porque he leído o me han dicho que tendría que actuar de este u otro modo.
..
Y también saber poner límites …
¡ay, los límites!
Pues ¿sabes?
No creo en eso.
No creo que sepa lo que hago.
Sólo creo que lo único que puedo traspasar a mis hijos es la capacidad de amar.
La capacidad de amarme
La capacidad de amarles.
Para mí amarme es ser honesta conmigo
Es escucharme
Es atenderme
Es hacer lo que me gusta
Es escucharles
Es atenderles
Es dejarles hacer lo que les gusta
Y como lo quiero para mí
Lo quiero para ellos

Y que me cuide y me atienda no significa que me ponga por delante de ellos
Ni que abuse de ellos porque escuche mi necesidad.

El abuso emocional
Es otra cosa.

En el amor, nadie va delante

Y nadie detrás.

En el amor
El respeto es siempre bidireccional.
Una madre que respeta muchisimo a sus hijos
Y que quizá está desescuchando sus necesidades
Ni se está atendiendo
Ni se está respetando.

Y a mi entender,
Ese es un fallo garrafal de la tan nombrada excelsa crianza respetuosa.
Porque parece que el mayor merecedor de respeto es el niño.
Cuando todos los seres lo merecen por igual.

Que me atienda, mi niño,

No es que te desatienda

Que respete
Mis necesidades
No es que me olvido
De las tuyas.

Es que
Me doy
Lo mismo que
Te doy
A veces tú serás el primero
Y otras veces lo seré yo, mi amor.
Porque te quiero

Tanto como a mí.

 

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