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La fiesta de la espuma… y los conflictos internos

Salimos a una fiesta
La del pueblo

Joy, el pequeño, se quedó con papá.

La espuma decoraba el aire
y el suelo

Mis hijos se quedaron a un lado

Yo con ellos

Yo quería que fueran
A jugar en medio del barullo

Pero ellos estaban contentos
Observando la fiesta
Sin un ápice de voluntad de divertirse

Llegó mi culpa
Para fustigarme

Por criar a niños diferentes
Niños que no son como los demás
Que no saltan y disfrutan de la fiesta.
Que se quedan a un lado.

Callados y quietos.
Nada de festividad
había en sus cuerpos…

“Ay, dios mío
¿Qué hago mal?”

Y supe, por suerte, responderme:
“Nada.
Sólo que hay algo que no estás viendo.”

Entonces se hizo
Vi la lucha
Que estaba lidiando
Conmigo misma

Vi a la Etna que teme porque proyecta
Y a aquélla que desea que sus hijos
Sean ellos mismos
Sin importar lo que tengan en mente y labios los demás.

Y dije….
“Ajá
¡Te he pillado!”

Y me di cuenta de que me pasaban unas cuantas cosas:

1) Me estaba comiendo el coco sin darme cuenta de que
Proyectaba en ellos la sensación
Que yo he tenido desde siempre.
Aquella que me lleva a sentirme diferente,
Cual patito feo.

Y, por supuesto, esa sensación
Nada tiene que ver con ellos.
No son diferentes
Porque todo el mundo lo es
El sentimiento es mío
pero lo proyecto en ellos
Y me parece como si lo tuvieran.

Nada que ver con la realidad.

2) Les apremiaba a ir
Porque la que quería ir
Era yo.
Pero en vez de ir,
Sometía mi deseo
A su necesidad.

De modo, que me estaba desescuchando.

3) No estaba respetando mi necesidad.
Y No estaba comprendiendo la suya,
Que era la de quedarse plácidamente observando
Lo que les diera la gana.
Por contra, estaba echándoles la chapa de
Que la fiesta era muy divertida y
Habíamos ido hasta ahí para disfrutarla,
Se lo pasarían bien,
Seguro que podían hacer amigos,
Etc.

4) Al final,
Les estaba responsabilizando a ellos
De algo que era mío.

Osease,
Estaba hecha un lío y
Estaba perdiendo toda mi energía.

Como tantos días de mi vida.

Así que,
Viendo esa batalla fatal

Y descifrando el cacao que tenía

Me dije:
“¿pues sabes lo que voy a hacer?

Lo que me salga del coño.”

(El chichi, para los que les asustan las palabrotas.

O lo que realmente quiero, para quienes se sientan más cómodos con ese lenguaje)

De modo que,
Les dije que yo tenía  muchas ganas de ir
A rebozarme en espuma
Y que ellos, si querían,  podían seguir mirando.

Desde dónde estaban
Yo podía hacer lo que quería
Y ellos podían seguir como les placía.

Y acto seguido,
La que dejó de ser neurótica
Fue a fundirse con el río de espuma
Que bañaba la carretera

Y se hizo la comunión.

Y ni hicieron falta ostias
Ni Jesús
Ni remordimientos
Ni discusiones
Ni nada

A los minutos estábamos los tres jugando
como lo que somos
Ellos
niños

Y yo
loca.

PD:
Esta foto fue
La última de la fiesta

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