Uncategorized

Feminismo versus Machismo

Tengo que pedir, de antemano, disculpas
por si mis comentarios son inapropiados.
Me prometí ser fiel a lo que siento
y expresarlo
y aceptar
lo que pueda traer.

Así soy.
Siempre pidiendo disculpas por ser yo.
(No vaya a ser
que se molesta alguien)

Lo siento por todas aquellas personas,
mujeres,
que fueron
abusadas
violadas
asesinadas
quemadas
apedreadas
y vejadas.

Aborrezco, como ser humano,
el sufrimiento y dolor
que causa
un alguien a otro alguien.
Aborrezco
el hecho de que la humanidad
pueda hacerse daño a sí misma.

Hace unos pocos días que estoy
en este medio virtual
y me llegan muchos mensajes
copiados
y compartidos
y compartidos
que hablan todo el rato de
lo mismo.
Testimonios de un mal mayor que
parece que nos acecha a todAs
y nos separa de todOs.

Me pierdo en la nebulosa
del “todos”.

Así que tengo la necesidad de
expresar
la mía.
Porque, en mi vida,
los hombres
son seres
respetuosos
comprometidos
y honestos.

Sí, somos diferentes.
Todos lo somos:
diferentemente únicos.
Seres humanos.

Rechazo por completo
esas cosas
que leo
que pasan
por ahí…
¡por dios!
 No me gustaría recibirlas.
A nadie le gustaría.
Ni hombre ni mujer
ni negro ni china.

Pero, como mujer,
quiero desmarcarme de todo este movimiento
que insta a la lucha.
Y a la separación
en bandos.

Y quiero hacerlo de manera pública.

No me gustan tantos mensajes de miedo.
Me resisto a pensar que me van a hacer daño.
Me resisto a alimentar
una diferencia,
que es irremediable y rica,
y nos hace crear vida,
como si fuera patriarcal
y nos hiciera sometidas.

Me he hartado de ver mensajes “feministas”
que,
sin ser su propósito,
alimentan un modelo de lucha.
“Las mujeres tenemos que luchar”.

Yo, lo siento, mujeres que me llamáis a luchar,
pero elijo amar.
Yo, lo siento, quien quiera que no esté de acuerdo,
pero no me siento sometida.
Es más,
me siento grande.
Y, a veces, pequeña e indefensa.

Lo siento, para quien me insta
a decirle  a mis hijos,
benditos hombres,
“que respeten a las mujeres”,
benditas mujeres.
Pero no voy a hacerlo.
Porque esas cosas no se dicen.
Se hacen.
Y se hacen con Todos.
Tampoco voy a decirle a mi hija,
“vigila con tu cuerpo,
te pueden hacer daño.”

No me da la gana alimentar al diablo.

No sólo porque tengo hijas,
sino que porque también tengo hijos.

Simplemente no me da la gana
Responsabilizar a la totalidad de los hombres.
Y llamarlo patriarcado.
Se nos olvida que la responsabilidad global
empieza en la individual.

Me asaltan preguntas del tipo:
¿Si cambiamos el término de mujer y hombre
por el de negro o islamista o judío o hindú…?
¿Condenaríamos a toda una sociedad por ello?
¿Por qué no queremos distinguir de razas y sí de sexos?
¿Eso no es sexismo?
¿No queremos sexismo y reaccionamos con
lo mismo?
Me resulta paradójico que
queramos acabar
con el sexismo
y alimentemos
al sexismo.

Lo contrario
es lo mismo
del otro lado.

Ni quiero andar con cuidado.
Ni que lo anden otros.
Ni mis hijas por ser mujeres
Ni mis hijos por ser hombres.

Con los años
he aprendido,
que si no quiero estar sometida
no me someto.
Y punto.
Si quiere alguien verme por debajo,
es su problema.
Y no el mío.
Si alguien me hace daño
se lo hace a sí mismo.

Yo soy libre.

Tal vez fui quemada,
por bruja,
en otras vidas.
Tal vez quemé yo.
Tal vez me violaron.
No lo sé.
Y no sé lo que me pasará
en el futuro.
Y no lo puedo controlar.

Leo abuso.
Leo violencia.
Leo sometimiento.
Algunos me traerán a flote el sistema patriarcal.
Y me perderé en el fluido viscoso que contiene.
Que no me habla de mí.
Ni de tí.

Para mí no hay violencia
ejercida de unos contra otros.

Hay violencia.

Implícita y explícita.

Y le damos de comer todo el tiempo.

Quizá deberíamos preguntar
Por qué hay violencia.

Todo empieza con
uno que somete
y otro que se somete.

El sometimiento
es la semilla.

El árbol,
con raíces bien arraigadas,
se llama violencia.

Cuando hay dos bandos
y existe violencia
se crea la lucha.

Sale a flote,
lo que estaba sumergido.

Cuando hay dos bandos
y hay respeto y entendimiento
se coopera para el bien común.

Sale a flote,
lo que estaba sumergido.

La comprensión
El respeto
La colaboración
No se enseñan
a través de discursos y juegos.
Se aprenden
observando cómo lo hacen otros.

Yo me pregunto,
¿qué modelo estamos ofreciendo?

¿Quién sometió primero?

Esos “hombres”
y esas “mujeres” fueron niños.
Y esos niños tuvieron
madres y padres.
¿Qué hicieron ellas y ellos
y cómo lo hicieron?

Siempre me pregunto
qué puedo hacer yo.

Y yo elijo
no recrearme
en un modelo de lucha.

Hace años
comencé a indagar en mí
en busca de mi propio respeto
(ya que de pequeña no lo sentí).

Lo que voy a hacer,
en la medida de mis posibilidades,
es mostrarles a mis hijos
a respetar sus cuerpos.
Respetando primero el mío.

Les voy a mostrar
cómo no invadir cuerpos ajenos
cuidando de que el mío
no invada los suyos.
Ni los de otros.

No les obligaré
a darme
besos.
Ni abrazos.
Ni se los robaré yo.
No les obligaré
a hacer cosas que no quieren
ni decir cosas que no sienten.

No describo el manual de
“lo que hay que hacer”.
Es una toma de decisión
propia.
Para crear el mundo en el que quiero vivir.

No veo otro modo
de acabar con la violencia.

Fui criada por una madre
que hizo lo que pudo con lo que tenía.
Que fue la criada y fue creada
en la represión.
Pero ella nos crió con ternura.
A mi hermano y a mí.
Tengo un hermano.
Mayor.
Sí,
él era “chico” y yo era “chica”.
y él moreno y yo rubita.

Recuerdo que mi madre le solía pelar la fruta.
A mí no.
Lo hacía yo.
Y no porque fuera “mujer”
sino porque a él no le gustaba hacerlo.
Y a mi sí.
Ninguno de los dos hacía su cama.

Y ya está.

No noté que ser “chica”
fuera peor que ser “chico”.
No sufría por ello.

Pero sí lloré
y sufrí
anhelando el respeto hacia
mis decisiones y acciones.
Por muchos años
me tuve que peinar, duchar, vestir, comer, estudiar, escoger, salir,
cómo y cuándo otros decidían.
También mi hermano.

En mi vida,
yo no contaba.

Tenía que acatar
los deseos de otros.
Llámales madre o padre.
Deseos de otros.
Y no propios.

Sé de historias peores.
Sé de malos tratos y violencia explícita.
A mí, por suerte,
no me pegaron.
A mi padre le bastaba lanzar un insulto
de vez en cuando.
Todas las veces que no sabía
cómo tratarnos
de manera digna.

Todo eso
no es respeto.
Es sometimiento.
Y, como tal, es abuso y violencia.

También hubo una vez, que me dejé hablar mal.
Tratar mal.
Por un hombre.
Y no terminaba con él.
Creía que me lo merecía.
Y no por la sociedad patriarcal.
Sino porque había aprendido
a someterme
y a “tener lo que me merecía”

Dejé de pensar así.

Le dejé.
Y empecé a sufrír menos.
Tengo un hijo con él.
Ahora ya he dejado de pedirle respeto.
Porque he aprendido a respetarme.
Así, de paso, también le respeto a él.
Porque es el padre de mi hijo.

Ahora tengo dos hijos más,
con otro hombre.

Me olí diosa
y ya no ando con pies de plomo.
Vuelo con alas de palabras.

Junto a otro
que tiene alas de olas.

Compartimos
hijos
olas
palabras
y camas.

Y no es todo ni de color de rosa ni de olor a rosas.
También huele a caca.
A veces,
me cae mal.
Y se lo digo.
Y a veces no estoy de acuerdo con él.
Y se lo digo.
Y quizá nos enfadamos.
Y le pregunto cosas inapropiadas.
Y si le gusta ésa o aquélla.
Y él me contesta que
sí o que no.
Y me da rabia.
Y luego me lo pregunta él,
cosa que antes no hacía.
A veces me enfado yo.
A veces se enfada él.

A veces nos reímos los dos.
Y algunas veces sólo uno.

A veces me dice que estoy loca.
y yo le digo que sí.
He aprendido a quererme loca.

Él riega nuestro jardín hermoso que germina todos sus días
y todos los míos.
Y a veces no quiere que haga algo,
y yo le digo que está flipando.
Que voy a hacer lo que me de la gana.
Que no me domestique.
Y que, si lo hace,
no me voy a dejar.
Y no le voy a dejar,
porque me encanta.
Y que si algún día ve que
yo intento domesticarle a él,
que se rebele
como yo lo hago.
Que lo que no quiero para mí,
no lo quiero para nadie.
Que me quiero libre
y le quiero libre.

Que no lucho,
pero no permito.

Diría que no me callo nada.
Pero no sería cierto.
Decido hablar lo que necesito.

A veces soy maestra yo.
A veces es maestro él.

Y así
convivimos
tres hombres
dos mujeres
una perra
(muy perra)
un perro
(con tres nombres)

dos gatos negros

(por si a alguien le dan “yuyu”)
y una bandera pirata que indica que estamos en
TIERRA VIRGEN

En Tierra Libre.
Porque.
Repito,
en mi vida,
los hombres
son hermosos
son generosos
son honestos
son dioses
y vulnerables.
Son sensibles.

No son siempre como yo quisiera.
Son como ellos se quieren.

Y las mujeres,
en mi mundo,
son creadoras,
diosas
lobas,
brujas,
dadoras de vida
y tan putas como yo.
Qué bueno que hay
hombres
que reparten lo que tienen
         
Y mujeres
que les acogemos en nuestro seno

Juntos, la vida puede seguir
su curso.

Qué linda la diferencia
de la indiferencia.
¿O acaso no éramos Todos Uno?

4 comentarios en “Feminismo versus Machismo”

  1. qué importante y sano es leer estas palabras de una mujer que ama ser mujer, que lucha por ser otro “tipo” de mujer y que respeta a todas las mujeres (y hombres). Yo, como hombre que, ni se considera maltratador, ni violento, ni machista, ni…..me siento esperanzado. Ojalá a vosotras os dejaran alzar la voz y os hicieran “virales”.

  2. He coincidido con tu página Web por casualidad… Desde la primera palabra que escribes recibo un Yo Auténtico!! Woww! Esto que has escrito pone en palabras mi parecer y es inspirador ver como a través de tu ejemplo, de tu firmeza y autoconocimiento y del haberte liberado de rabias, culpas, odios, etc, cultivas en este mundo revuelto Paz, Bondad, Libertad, Identidad, Amor, Conciencia social, Límites ….

    1. Me he quedado de piedra leyendo tu comentario. Muchisimas gracias por tus bellas palabras y por dedicar ese tiempo a compartir lo que te ha movido el post. La verdad es que no me siento liberada de culpas, rabias ni miedos… al menos no en mi vivencia diaria. Aunque quizá sí en expresar lo que soy o lo qur siento. Pero en relación a mis hijos esas emociones me acompañan a menudo. Muchísimas gracias de nuevo!!! Etna

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .